jueves, 12 de noviembre de 2015

Perdida entre árboles

Este año estoy viviendo el otoño obsesionada más que nunca con los colores de los árboles. Me quedo mucho tiempo mirándolos, como si no que quisiera perder ningún detalle de la evolución de sus colores, como si quisiera grabarlo en mi mente porque si me despisto me voy a perder el espectáculo.

Creo que todo empezó cuando empezamos a montar la tienda online, a cada fragancia le asignamos una foto inspiradora y yo me vine arriba con las amaderadas. Árboles, montañas y niebla, un trío el que me apetecería perder, y unas fotos con las que empapelaría mi casa. 


Vía Pinterest


No sé si alguna vez os he comentado que a veces veo películas dependiendo en sitio donde estén localizadas, así que el otro día tocó Your sister's sister: chica le dice a amigo algo depresivo que vaya a la cabaña que tiene su padre en la orilla de un lago, amigo le hace caso y al llegar a la cabaña se encuentra a la hermana de la chica, también un poco depresiva porque lo ha dejado con la novia. No os voy a contar más pero hay algo de lío y se pasan toda la película paseando por esos parajes para meditar bien sus acciones.




Y mientras veía la película, yo no podía dejar de pensar lo mucho que me gustarían unas vacaciones así. Dos semanas, en una cabaña, a la orilla de un lago, entre árboles, niebla y con el mínimo número de ruidos extraños. ¿Algún día lo haré? Puede. Pero tendré que poner mucho de mi parte para hacer un viaje así para no hacer nada.

¿Quién paga dinero hoy en día para no hacer nada?

¡Besos!

martes, 3 de noviembre de 2015

Escribiendo por escribir

"Ya no escribes en el blog."

Me lo están repitiendo últimamente. Yo respondo que no, con cierta tristeza y preocupación. ¿Debería escribir? Parece una tontería pero me lo pregunto.

Y lo cierto es que me gustaría. No os voy a decir eso de que no tengo tiempo... Lo de tener negocio propio usurpa energía pero algún hueco queda. Más que eso, es el hecho de no saber sobre qué hacerlo lo que me lo impide.

Hunky Dory Laboratory.

Es lo único que últimamente tengo en mente. ¿Os he dicho ya que tenemos una perfumería preciosa y que también vendemos online? Post patrocinado por Juan Palomo.

Nuestra precios niña, Hunky Dory Laboratory

Parece ser que me he vuelto una de esas madres coñazo que no hablan de otra cosa. Que realmente no piensan en otra cosa. Y hombre, algo de orgullo y satisfacción te da el hecho de que te saquen en Woman.

Libros. Sí, también sigo leyendo. Pero tampoco escribiré un post tras otro sobre el libro del momento. Este blog antes tenía variedad.

La independencia me ha llevado a vivir en un sitio privilegiado, con esa famosa barandilla a apenas 100m, pero eso conlleva a olvidarse de las compras, de los caprichos, de las inspiraciones, y a sacarle partido máximo al armario.

Pero no me quejo. Mi mayor capricho otoñal ya esta de camino. ¡Ay, Irati! Desde que oí el nombre supe que tenía que ser mío.

El precioso bolso Irati de Zubi vía Instagram de @zubidesing

¿Algo más?

Pues que se avecina presentación del libro de Andrea Amoretti en la perfumería, seguido de su taller de estilo al que estoy deseando asistir. Una escapadita express a Madrid en donde puede que se cueza algo. Y que una de las personas más guays que me ha dado este mundo 2.0 también se ha lanzado a la piscina de emprender. Os presento Moss The Shop.


Seguiremos escribiendo por escribir.



domingo, 20 de septiembre de 2015

Ella me hace bien





"-Tengo un problema-le dijo a Vincent.
-Eres demasiado joven para tener problemas.
-Pues tengo uno. Que sea joven no es razón para no tomarme en serio. Estoy sufriendo lo que podría definirse como una crisis de engaño. Engaño a Sybel porque ella cree que la quiero todo el rato, pero en realidad cuando estoy con ella la mitad del tiempo la paso pensando en Maria Teresa, la amiga de Misty.
-A Maria Teresa le pareces un bicho. Es demasiado mayor para ti-dijo Vincent.
-No se trata de ella, tío. De ella en sí misma, vaya. Es la idea de Maria Teresa, ¿entiendes? A mí Sybel me hace bien, vaya. La comida que come tiene mucha energía, es muy saludable. Por la mañana me manda a hacer unos ejercicios de yoga y después meditamos. Medita ella, vaya. Yo solo le miro los pies, y sin prestar mucha atención. Me concentro en Maria T., básicamente. Me invento cartas de amor en latín y todo el rollo. No sé. A veces pienso que es porque de vez en cuando me gusta tomarme un helado sin sentirme culpable, o puede que a Sybel no la quiera como se debe querer. Me refiero a que tengo la sensación de que debería ser sincero con ella.
-Ser sincero nunca es lo más acertado-dijo Vincent.
-¿Ah, no? Qué sofisticado. Yo te creía un tipo de una pieza. Pero esto me está afectando, tío. Esta mañana Betty Helen me ha dicho que tenía el aura gris y suelo tenerla amarilla."


Tantos días felices de Laurie Colwin




miércoles, 16 de septiembre de 2015

¿Y después del sol, qué?

¿Vosotras también tenéis la sensación de que el verano se ha acabado de repente? Una amiga nuestra de Alicante se ríe mucho cuando le decimos que este verano ha sido buenísimo. Se queda como el emoticono de los ojos enormes defendiendo que un día nublado no es un buen día y que en Donostia hay demasiados días grises. Nosotras en cambio, sabemos cuántas veces hemos tenido que abrir el toldo y afirmamos con certeza, que este año Lorenzo, ha dado pocas treguas.



Si nos habéis visto la cara, sabréis que no somos de las que nos prodigamos mucho por el sol y tampoco creáis que lo hacemos tanto porque somos conscientes de los estragos que hace el sol en la piel, se puede decir que simplemente somos más de sombra. Que lo de sufrir por calor, lo justo. 



viernes, 11 de septiembre de 2015

Un ancla en Stars Hollow

No sé si todo empezó hace dos meses y medio, o quizá antes, cuando en la cabeza algo hizo chas y de repente todas las piezas que iban a ser Hunky Dory Laboratory encajaban.

Si miro atrás, a lo que le pedí a este inempezado 2015, me doy cuenta todo lo que me está dando, de todo lo que ha cambiado mi alrededor, y a mejor además. Trabajo nuevo (quizá llamarle simplemente trabajo se queda corto), casa nueva, rutinas nuevas, tatuaje nuevo, corte de pelo nuevo... y hasta amistades nuevas que se van consolidando poco a poco. Si olvidar las viejas, ojo.

Por eso entre tanto cambio, me he dado cuenta que el cuerpo me pide que le recuerde que sigo siendo yo, la misma de siempre, una especie de ancla que me enseñe que aunque todo ha girado 180º, seguimos perteneciendo a este lugar. Así, entre tanto capítulo pendiente y tanta serie nueva que empezará ahora, yo tengo más ganas que nunca de pasearme por Stars Hollow y de tomarme un café en Central Perk.


Será que necesito poco más para sentirme yo misma.


¡Besos!

martes, 8 de septiembre de 2015

Guido y Vincent









"-La vida es sencillísima, ¿no te parece?-repuso Guido amargamente.
 -En los viejos tiempos yo le soltaría la pregunta y ella aceptaría y nos casaríamos y liquidaríamos el asunto. Después echaríamos raíces y viviríamos la vida como la vive la gente normal y corriente.
 -¿Y qué te hace pensar que sois normales y corrientes?-dijo Guido-. Además, en los viejos tiempos no había ni Hollys ni Mistys. Nuestro problema es que ya no sabemos cómo deben ser las cosas."


Tantos días felices de Laurie Colwin



P.D.: La vida me está cambiando a pasos tan agigantados que poco a poco iré encontrando huecos para volver. Mientras tanto sigo leyendo. Middlesex fue una preciosidad y Tantos días felices está siendo justo lo que necesito en esos nuevos huecos que aparecen en mi día a día.

domingo, 9 de agosto de 2015

Evaluando el rumbo

Qué edad más tonta esto de los 30.

Ayer, lo que otros años hubiera sido la planificación de una fiesta antológica, no eran más que peros y mínimo esfuerzo. De repente, un día te encuentras en medio de una verbena que te han arrebatado, porque hay canciones que todo el mundo parece saberse pero que tú crees no haber oído nunca. Sólo algunos greatest hits rememorando los 90 te hacen darlo todo por unos minutos.

Todavía ando descolocada en esto de la madurez, como si me estuviera tocado vivir una edad que no es la mía. O mejor dicho, como si me estuviera tocando vivir una edad en la que no sé si estoy actuando correctamente, con la misma sensación que tendría si me llevaran a una fiesta Austeniana. Puede que sea cosa mía, pero tengo la sensación de que últimamente la gente de mi alrededor está evaluando este primer tercio (vamos a ser generosos) que hemos vivido. Poniéndole nota a lo vivido y disfrutado hasta ahora, y planteando seriamente si esto era a lo que queríamos llegar o si nos hemos quedado cortos.

Por mi parte, lo del negocio propio ha sido un regalo sorpresa que me ha cambiado la vida, y a él le debo no sentirme tan perdida y descolocada en este batiburrillo de evaluaciones y calificaciones.

Esta semana terminé de leer Algún día este dolor te será útil de Peter Cameron, una novela que cuenta los pensamientos de un chico en su último verano preuniversitario y sin más remedio, yo me he visto de vuelta en 2003, y he viajado mentalmente por estos 12 años de manera aleatoria convenciéndome de que la vida esta llena de sorpresas. Que con las malas hay que tirar para adelante y que de la buenas hay que disfrutar con ganas y reticencia.

Así me pilló la película que vi el jueves, Before we go, con Chris Evans delante y detrás de las cámaras. Será que con la guardia bajada y en este bucle nostálgico infinito he perdido algo de perspectiva, pero me gustó mucho. Se me hizo una especie de Nick and Norah's infinite playlist para treintañeros y me sorprendió la delicadeza, sobre todo visual, que demuestra Evans para contar historias. Creo que se ha ganado un puesto en el top 3 de Actores que no pensaba que serían capaces de dirigir tan bien junto a Josh Radnor y Ben Affleck. Más aún después de que Joseph Gordon-Levitt demostrara con Don Jon que tampoco es tan fácil hacerlo.


Lo que sí es cierto es que no volvería a los 18. Por mucho que me entre cierta nostalgia de las verbenas y las interminables noches vividas, yo, conmigo misma, estoy mucho mejor ahora. Puede que por ahora, la solución sea seguir reviviendo aquellas noches entre anécdotas e risas, igual que nos apetece ver una y otra vez esa película que tanto nos gusta.


¡Besos!