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domingo, 1 de octubre de 2017

Un puñado de cosas bonitas

Con el día tan gris que se nos ha puesto por delante, aquí van un puñado de cosas bonitas:

1.- Un jersey bien gordo que me acompañe cuando llegue el frío.
2.- Pendientes bonitos, vuelvo a sacar a la folclórica que hay en mí.
3.- Elegir motivos para las manualidades otoñales. 

4.- Han vuelto Fonda y Redford, juntos. Están en Netflix pero primero lee el libro de Nosotros en la noche de Kent Haruf, es tan bonito que luego disfrutarás el doble con la película.
5.- Flores hasta en la piel. 
6.- Cualquier foto con pinos y niebla, pocas debilidades tan grandes.
7.- Los domingos son para leer sin mirar al reloj.

8.- Plantas everywhere, eso siempre.
9.- Un bolso espectacular de terciopelo. Por si alguien me lo quiere regalar.
10. Ashley Graham. Esta mujer y su Instagram me tienen abducida.



P.D.: Sobre todas las cosas feas que están pasando hoy, sólo diré que la violencia nunca está justificada, y mucho menos contra la gente que no la está ejerciendo. A partir de ahí, que cada uno piense lo que quiera pero hablar siempre será la solución.

domingo, 30 de julio de 2017

Comprando en julio

Rebajas, esa palabra que tan deseada era hace unos años y que tan poco dice ahora. Puede que mi lista de adquisiciones que venga a continuación indique lo contrario, pero hace ya un tiempo que dejé de volverme loca esperando los días señalados. Atrás quedaron las épocas en los que me hacía con vestidos que tampoco me gustaban tanto en colores que tampoco me favorecían tanto o cuando llenaba el carro de trapos simplemente por el hecho de que tocaba comprar algo. Con lo que me agobia llenar el armario con cosas que no utilizo, creo que he llegado a ese punto en el que compro con cabeza. Toquemos madera para no volver al lado oscuro.

Principalmente, supongo que he aprendido a tener paciencia. En saber justo qué es lo que quiero, pensar en con qué me lo pondría, en si tengo algo parecido en el armario o algo que me sirviera en las mismas ocasiones. Doy tantas vueltas que puede que me termine volviendo loca pero al menos mi bolsillo y mi armario lo agradecerán. Mi modus operandi ha cambiado, quizá gracias a Pinterest, pero ahora compro para cubrir una necesidad, ya sea real o amorosa, pero en mi cabeza sé lo que quiero y lo busco con ahínco hasta encontrar algo que me convenza. 

Este año, estoy especialmente contenta. No voy a decir que hice una lista y que la he seguido a pies juntillas, digamos que identifiqué mis necesidades y que estoy aprendiendo dónde buscar mejor. 

Aquí están:

-Zapatillas blancas: Lo sé, están en todos los lados y justo por eso yo también me di cuenta que era el calzado veraniego que necesitaba porque iba bien con todo mi armario. Aquí donde me veis tan fina, mi pie tiene la anchura del de un hobbit, por lo que he aprendido a ir a Vans de cabeza. Me llegó un vale de Zalando diciendo que me echaban de menos blablabla y lo aproveché para hacerme con unas Vans básicas, blancas y con velcros. Estoy encantada.

-Chanclas: Mucho zueco sueco precioso pero al final termino pasando el verano en chanclas, me ha costado mucho reconocerlo pero así es, soy demasiado comodona. Y ese es el punto donde unas sandalias que antes te parecían feas como las Birkenstock, las terminé probando y son tan cómodas que me enamoré de su belleza interior. El año pasado ya me hice con unas Arizona que no me quité y este año he ido en caza y captura a por el modelo Madrid Eva en blanco. Perfectas para ir a la playa y que de igual que se llenen de arena.

Pero antes de las Birkenstock, el reinado era exclusivamente de las Havaianas y todavía al menos un par tengo que tener. He repetido el modelo gris-plata unas tres veces y como todavía las tengo (aunque tan viejas que me da vergüenza sacarlas a la calle), en Amazon encontré unas salmón-naranja a mitad de precio y me lancé.

-Zapatillas de deporte: Necesitaba renovar mis zapatillas de "hacer deporte" (supongo que no soy la única que es incapaz de ir al gimnasio con las mismas zapatillas que luego utiliza para "vestir"), ya no sé cuantos años tenían y otra vez mirando en Amazon, boom, unas Nike preciosas con un -60% a 40€.


-Jersey de invierno: Llevaba unos días buscando use jersey perfecto de invierno que yo llamo con "estilo nórdico", me había rastreado las rebajas y los outlets de mis tiendas online de cabecera, pero nada. Hasta que ayer, entramos en las rebajas de las Galeries Lafayette a salsear y ahí estaba, con un -70%+-20% por ser ayer. Casi lloro de la emoción. 

Pero quizá lo más gracioso fue cuando el domingo pasado bajé a hacer algunos recados y encontré una de esas tiendas que abren los domingos para los turistas. Entré y encontré (por fin) el cárdigan mostaza que llevo buscando ya no sé ni cuantos años. Cosas del destino.

-Parka de invierno: Porque haciendo honor a la verdad, fue la parka la que casi me hizo llorar de la emoción en Lafayette. Una preciosa para gordita, de un tono ocre que me hará salir del verde militar de siempre. Y sí, con el mismo descuento que el jersey, en un precio de risa. 


Compras pendientes que seguiré buscando con paciencia por si suena la flauta:

-Reloj: Porque tengo dos y ninguno de los dos me convence ahora mismo, al final voy sin nada, cosa que me da mucha pena porque siempre he sido muy de llevar reloj.

-Clutch dorado: Fui de las que sucumbió a aquel clutch tipo neceser que sacó Zara hace unos ¿ocho años?. Lo he utilizado, me ha encantado sacarlo de paseo aún cuando las masas dejaron de hacerlo, siempre que el día necesitara algo de brillantina. Pero ahora el pobre está ya perdiendo lentejuelas por el camino intentando imitar a Pulgarcito, por lo que va siendo hora de buscarle sustituto. Si no aparece nada, amenazo con comprar un retal de terciopelo dorado e intentar hacerme esa maravilla que sacó Acne Studios hace unos años.


Y así, ni vestidos, ni faldas, ni bolsos (ya tengo el más bonito de todos o sea que para qué), ni camisetas... aunque si encuentro alguna camiseta marinera de manga larga no respondo. 

Un abrazo,
Maddalen

domingo, 16 de julio de 2017

La locura del bolso (parte II)

Os juro que pensaba que nunca lo iba a tener. El post anterior sobre el bolso lo hice medio en broma y la gracia se me fue de las manos, hasta de la radio me llamaron para saber qué tenía ese bolso para quitarme el sueño. No me quita el sueño, dije, dejémoslo en que sueño con él.

Aquel post fue una manera de despedirme de la obsesión, verbalizarlo para afrontarlo, y poco a poco me fui haciendo a la idea. Hasta que un día tonto cualquiera, me metí en la tienda online de marca y ahí estaba, fuera de stock. Adiós, ya para siempre, olvídate de mí. Y no pases 19 días y 500 noches que nos conocemos.

Pero no me resistí, quise dar una última vuelta sin esperanza por Google, como si de un funeral digno se tratase, con toda mi pena en ebullición. Pero allí, en esa segunda página del buscador donde dicen puedes esconder un cadáver, estaba mi bolso. Realmente lo que estaba era una tienda online de una cadena de zapaterías parisina de la que nunca había oído hablar. Desconfianzas por delante, ahí estaba, disponible, esperando a que yo hiciera un par de clicks. Con un nerviosismo creciente, di un paseo por París gracias al street view: las zapaterías estaban donde decían estar y los escaparates no tenían mala pinta. Por último, llamé a ese amigo que sabía que me diría algo así como "te lo tienes que comprar" y me lancé.

Lo cierto es que seguía sin creérmelo. Me repasé el seguro de Paypal y su política del pago a 20 días para estar preparada por si no volvía a saber nada de las zapaterías parisinas. Me metí otra vez, para verificar que realmente estaba ahí, en pedido procesados, pendiente de envío, y cuando quise admirar una vez más la ansiada adquisición, me encontré con un viejo amigo, el cartel de Sold Out, aquí también había llegado pero esta vez yo había sido más rápida.

Y llegó, al segundo día laborable ya estaba el repartidor entrando por la puerta de Hunky Dory con mi paquete en la mano, envuelto en la reconocible cinta de embalar de Venise Collection (que desde ahora son mis zapaterías favoritas de París y totalmente recomendable el servicio de venta online que tienen). Firmé, esperé a que se fuera el repartidor, abrí y ahí estaba. Palpé, maravilloso cuero. Bien. Olfateé, maravilloso olor a cuero. Más que bien. Era perfecto, mejor aún de lo que había imaginado.

Y así llevo, casi dos semanas. Admirándolo con el fervor de Gollum por el anillo.

 @wayaiu me retó a enseñar lo que llevo en el bolso

El otro día, una amiga me decía que no entendía lo mío con los bolsos, que no le entraba en la cabeza tanta pasión. Decía, que a ella le gustaban los vestidos, porque con ellos se podía ver más guapa, pero que un bolso no tenía ese poder. ¿Por qué entonces volverse loca por uno en concreto?

Tampoco supe muy bien qué responder, sonreí y no sé si pude disimular la cara de esto lo entiendes o no, y si no lo haces, poco puedo hacer por ti. Creo que le dije algo como que al igual que hay gente que colecciona arte o les gustan las joyas, a mí me gustan los bolsos. Supongo que será esa mezcla de practicidad y belleza, no sé, tampoco entiendo muy bien mi pasión por los aguacates y ahí está.

Cuando me llamaron por la radio, me preguntaron cuántos bolsos tengo, no sé si pensaban que respondería que tengo una habitación entera de ellos o qué. Tampoco tengo tantos, pero me gusta que los que me compro me apasionen. Me gusta desearlos de antemano, anhelarlos, planificar su compra como si de un día señalado se tratase o la emoción de decidirlo a lo loco. Luego, a veces, hasta los dejo colgados de la pared, a la vista, para admirarlos hasta cuando no los tengo entre las manos.

Dicen que los heroinómanos siguen pinchándose queriendo repetir aquel primer subidón que los atrapó para siempre. Lo mío fue algo parecido, con la suerte de que se ha vuelto a repetir varias veces y ahora que lo pienso, puede que sea la razón de lo mío con los bolsos. Tenía yo 25 años cuando nuestra madre nos dio a mi hermana y a mí una paga extra para comprar algo que nos gustara en las rebajas. El dinero daba para unos un par de vestidos en Zara, una sudadera y dos camisetas en H&M, un abrigo en Mango y hasta un par de bailarinas en Blanco. Pero en cambio, me gasté todo el dinero en un único bolso. Negro, clásico y de cuero. Fue al tocar (¿suena demasiado pervertido si digo acariciar?), al oler y al admirar aquel bolso cuando supe que mis días en Misako habían llegado a su fin.

Desde entonces ha habido varios, de todos los tamaños y colores, y hasta tengo la manía de no repetir marca (menos los de Zubi que tengo cuatro). Y lo mejor de todo, es que cuando los utilizo, vuelvo a sentir aquel primer subidón que se ha vuelto mi adrenalina particular.

¿Si le cuento todo esto a mi amiga lo entenderá?

Por lo que sí. Estoy encantada con mi nuevo bolso, ese que tanto me costó encontrar, que se volvió una obsesión y que aún no me creo del todo que esté en mi armario. Con todas las cosas que uno no puede conseguir en este vida, está bien que de vez en cuando puedas hacerte con alguna, por muy descabellada que parezca, y disfrutarla, mucho.

Maddalen

lunes, 14 de noviembre de 2016

4 cosas que me tienen loca


1- C'mon baby light my fire... muero por esa cazadora.
2- Si me pongo a ello, ¿me saldría algo tan molón? 
3- Metalizado y terciopelo, la obsesión continúa.
4- Ojalá estas Navidades hacer la foto perfecta.


No sé cuándo, pero volveré.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Ya estoy en otoño

No sé vosotros pero yo ya estoy en otoño. Una tarde libre que tuve esta semana hice el cambio de armario, no sea que el fresquito me pille desprevenida, y ya perdí la esperanza de dormir con la ventana de mi habitación abierta de par en par. El viento del norte hace que me sea un poco más difícil llegar hasta Hunky Dory y abrir su puerta, pero aquí una que hacía bloqueos en balonmano, no se deja amedrentar por dos soplos de aire.

El nuevo curso me dio fuerzas para, por fin, despedir El tocador como se merecía, igual ahora que sólo me queda este frente abierto me da por escribir más pero who knows. Por ahora, me cogido este ratín para ordenar ideas antes de ponerme a elegir en el amplio cartel del Zinemaldia, donde siempre me siento como en la sección de vinos de alguna tienda, no me quiero equivocar pero no suelo saber ni por dónde empezar. Bueno miento, el cuestión de cine algo más de criterio tengo.

Y mientras pienso si prefiero darle al cine latino-americano o al oriental, aquí algunas de las cosas que ocupan mi mente en esta rentree:

Americanah de Chimamanda Ngozi Adiche: Cuando suelen recomendarte tanto un libro, al final es inevitable sentirte algo decepcionado pero ésta está siendo una de esas bellísimas excepciones, puede porque la voz de Chimamanda Ngozi Adiche me suene a una mezcla entre Jeffrey Eugenides y Jhumpa Lahiri. Así es fácil encandilarme.

Una falda: Al hacer cambio de armario me he dado cuenta, necesito una falda, midi, preferiblemente estampada, con corte en A pero tela fluida y en su caso tableada. Las metalizadas me gustan pero tanta exposición a ellas me está generando cierta pereza. El otro día me crucé con una chica que llevaba la falda perfecta y estuve a un pelo de pararla y hacerle la gran pregunta. Pero soy cobarde y no me atreví. Ahora ando a la caza y captura como si de un gamusino se tratara.



A Little Bit of Everything de Dawes: Llevo meses obsesionada con esta canción, pero es tan nostálgica que creo que gracias a la caída de las hojas conseguirá su momento cumbre. Aquí la actuación que no sé por qué, casi me saca la lágrima.

Grace & Frankie: O lo que es lo mismo, Jane Fonda y Lily Tomlin, me han embaucado de tal manera que cada día necesito mi dosis de su deliciosa serie. Aún ando sólo por la primera temporada pero ya ando con dosificaciones.



Florencia: De allí volvimos el domingo y a allí queremos volver a toda costa. Italia cada vez que voy me muestra cuáles son esas razones por las que siempre digo que es mi país favorito. Florencia estaba tan bella como la recordaba y eso es mucho decir.

Un perfume para otoño: Ahora mismo, el nardo especiado de Nuit de Tubereuse, esa maravilla de Bertrand Duchafour para L'Artisan Perfumeur. Dure lo que dure el enamoramiento.

Una ensalada: La que se ha vuelto mi favorita este verano y promete serlo durante mucho tiempo: Lechuga, tomate, aguacate, atún, espárragos trigueros y germinados de cebolla. Espectacular.

La alegría de haber comprado bien en el pasado: Cada vez le doy más vueltas a las cosas que necesito y quiero, pero eso me está llevando a tener un armario en el que todo me gusta y todo me apetece ponerme. Ahora me alegro de cuando pedí por Reyes el Irati de Zubi, me he re-enamorado de un reloj Michael Kors de carey que compré hace unos cuatro años, una sudadera de H&M que Paquirrín tiene la misma pero a mí me siguen encantando sus grandes flores o las Nike Air Max negras que me customicé que amenazar con ser el calzado del invierno una vez más.

Irati de turismo en Florencia

Seguiremos informando.



martes, 17 de mayo de 2016

Febrero, marzo, abril, mayo...

Long, long time ago, I can still remember... es el inicio de una de mis canciones favoritas pero podría ser la introducción a este post que tanto ha tardado en llegar. Podría contar las excusas de siempre o podría decir que simplemente no me apetecía asomarme a esta ventana. No sé, quizá trabaje demasiado (gracias a los clientes de Hunky Dory Laboratory), quizá me haya vuelto más perezosa... realmente no importa. Por lo que he decidido romper la inercia con un post rapidito, con todas las cosas bonitas que han estado pululando por mi mente los últimos meses.

-The Good Wife, ese gran adios, a esa gran mujer, a esos grandes personajes y a esos maravillosos guiones. Se dice que ya está confirmado un spin-off de Diane Lockhart, si alguien puede seguir estando a la altura es ella.

-Cortinas estampadas con hojas de palmeras con una tela que compré online en una tienda que no sé ni cómo encontré. Al final, le he dicho a una amiga que me las cosa, porque a este ritmo, se me terminaba el verano y yo sin estampado tropical.


-Glitter en mis pies en forma de Birkenstock. Me lancé a por ellas y ya las he estrenado, se sigue confirmando mi teoría de que cuando algo te gusta mucho mucho, siempre te los pones mucho mucho también.

-Libros, cómo no. La Hondonada de Jhumpa Lahiri y El bar de las grandes esperanzas de J.R. Moehringer. De esas historias que se han quedado conmigo.

-No está bien que tenga favoritismos entre mis niños pero Douro de Penhaligon's, esa fragancia cítrica, seca y refrescante, que me alivia hasta los dolores de cabeza.

-Esta falda. En serio, está hecha para mí.


-Capitan America: Civil War (terminé la película muy muy arriba), El puente de los espías (soy cero de Spielberg+Hanks pero cosas que pasan), Locke... y algún título más. He vuelto a ver películas como antaño, como cuando iba al videoclub, eligiéndolas por cartel y sinopsis. Nada de pasar una hora sopesando pros y contras de 100 opciones diferentes para que luego la elegida no supere las expectativas.

-El producto estrella de la temporada: la Miracle Cleanser de Aurelia. Crea adicción. Sin más.


No prometeré volver pronto porque no sé, puede que no, o puede que mañana.

Un abrazo.

martes, 3 de noviembre de 2015

Escribiendo por escribir

"Ya no escribes en el blog."

Me lo están repitiendo últimamente. Yo respondo que no, con cierta tristeza y preocupación. ¿Debería escribir? Parece una tontería pero me lo pregunto.

Y lo cierto es que me gustaría. No os voy a decir eso de que no tengo tiempo... Lo de tener negocio propio usurpa energía pero algún hueco queda. Más que eso, es el hecho de no saber sobre qué hacerlo lo que me lo impide.

Hunky Dory Laboratory.

Es lo único que últimamente tengo en mente. ¿Os he dicho ya que tenemos una perfumería preciosa y que también vendemos online? Post patrocinado por Juan Palomo.

Nuestra precios niña, Hunky Dory Laboratory

Parece ser que me he vuelto una de esas madres coñazo que no hablan de otra cosa. Que realmente no piensan en otra cosa. Y hombre, algo de orgullo y satisfacción te da el hecho de que te saquen en Woman.

Libros. Sí, también sigo leyendo. Pero tampoco escribiré un post tras otro sobre el libro del momento. Este blog antes tenía variedad.

La independencia me ha llevado a vivir en un sitio privilegiado, con esa famosa barandilla a apenas 100m, pero eso conlleva a olvidarse de las compras, de los caprichos, de las inspiraciones, y a sacarle partido máximo al armario.

Pero no me quejo. Mi mayor capricho otoñal ya esta de camino. ¡Ay, Irati! Desde que oí el nombre supe que tenía que ser mío.

El precioso bolso Irati de Zubi vía Instagram de @zubidesing

¿Algo más?

Pues que se avecina presentación del libro de Andrea Amoretti en la perfumería, seguido de su taller de estilo al que estoy deseando asistir. Una escapadita express a Madrid en donde puede que se cueza algo. Y que una de las personas más guays que me ha dado este mundo 2.0 también se ha lanzado a la piscina de emprender. Os presento Moss The Shop.


Seguiremos escribiendo por escribir.



miércoles, 29 de abril de 2015

Marina, Marina, Marina...

Para lo bueno y para lo malo, soy de esa clase de persona que sabe lo que busca. Aunque sea en mi cabeza, la idea suele estar clara, por mucho que luego ni siquiera exista lo que yo estoy buscando. Doy vueltas, busco por todos lados, investigo, espero con paciencia... y a veces desespero. Lo que sea, antes de hacerme con algo que no me satisfaga al 100%.

Así andaba yo buscando el calzado negro perfecto para este verano. De hecho, diría que este igual es el tercer verano con la misma búsqueda. Soy algo rara y maniática para las sandalias, y más si son el color negro.

Al final, después de rastrear todas las tiendas online y offline de la zona, me lancé a por lo que el corazón me dictaba: el modelo Marina de Swedish Hasbeens.


Reconozco que el hecho de que sea una edición limitada presionó algo mi decisión. Esa sensación de ahora o nunca, de que apenas quedaba mi talla y que si se agotaba nunca más en la historia de la humanidad me podría comprarlas, consiguió que me lanzara a por ellas. Asos me suele engañar de la misma manera cuando en los artículos guardados aparece ese mensaje de "quedan pocas unidades".

Ahora ya se me han olvidado todas las pegas que les ponía cuando intentaba deshacerme racionalmente de la idea de comprarlas. Ahora sólo siento amor.



¡Besos!

viernes, 13 de febrero de 2015

Le Pliage #onemoretime

Supongo que siempre me han gustado los bolsos, puede que me esté repitiendo porque siempre lo digo o lo dejo caer. Lo mío casi lo calificaría de fetichismo. 

Hace años, tenía mil, cuantos más mejor. Todas estas tiendas donde puedes encontrar bolsos por unos 20euros, eran mi PortAventura particular. Pero todo cambió la primera vez que me hice con uno "bueno". Mi madre nos dio cierta cantidad de dinero a mi hermana y a mí para que lo gastáramos en las rebajas y yo lo invertí todo en un bolso de Bimba y Lola. En aquellos tiempos todavía eran bonitos y deseables. Sentir el tacto de aquel cuero, me hizo desechar la idea de volver a comprar esos plasticorros que terminan descascarillándose en menos de seis meses. Desde entonces, cada bolso que ha entrado a mi colección ha sido con premeditación, alevosía, deseo y fervor, Hoy en día creo que tengo unos 10 o 12 y la sensación de estar saciada. De vez en cuando tengo algún flechazo como el que me dio en la tienda de Malababa aquel fin de semana largo que pasé en Madrid, pero en líneas generales, dejé hace un tiempo esa eterna búsqueda de EL bolso. Creo que los tengo de todos los tamaños, para todas las ocasiones y combinaciones. De hecho, me gusta pensar en ellos como una colección de arte y tengo la manía de no querer repetir marca, uno de cada, como si estuviera tachando casilleros. No sé por qué pero lo mismo me pasa con los pintalabios.

El Pliage de Longchamp lo compré hace ya 3 o 4 años, con la ilusión de estar haciéndome con un clásico: en verde botella y con la asa larga. Durante este tiempo, lo he amortizado y lo he utilizado tanto que el pobre estaba hecho polvo y dando pena, por lo que ayer tocó reponerlo. Con la misma ilusión y sabiendo que es una apuesta segura, esta vez en gris carbón, que el gris siempre es un acierto y éste es especialmente bonito. 


Por lo que así me seguiréis viendo, bebiendo café en cualquier esquina y con mi nuevo Pliage colgado de la silla (o apoyado en suelo que así ha terminado el otro...).


¡Besos!

jueves, 8 de enero de 2015

Siguiente nivel: Empieza el juego

Desde que escribí aquel post sobre mi estilo, me he dado cuenta que ya no pierdo el tiempo en intentar innovar. He simplificado mis decisiones respecto a las compras y he dejado de lado todo aquello que si a mis casi-treinta no ha entrado ya en mi armario, no lo hará. Al menos por ahora. 

He aprendido a no mirar la bisutería y a dejar de seguir buscando el rojo perfecto de los labios. Ya lo tengo, y no uno, sino 5 rojos perfectos para diferentes ocasiones. He asentado mis básicos de maquillaje (a esto igual le tendría que escribir otro post) y ya no siento la necesidad de seguir experimentando con potingues varios. 

Una vez asentada la Fase1, digamos que ha llegado el momento para dar un paso más en mi afán de minimizar decisiones y simplificar armario y tocador. Que menos es más lo tenemos ya más que aprendido. Que una habitación ordenada, incluidos armario y tocador, ayuda a tener una mente equilibrada también. Por eso, el siguiente paso va a ser aprender a valorar lo que tengo y deshacerme de aquello que no necesito. 


Hace un tiempo empecé a pensar dos veces lo que quería comprar. Con los bolsos lo aprendí fácil, basta con comprar uno bueno para saber que ya no te vas a conformar con tener 20 de Misako y Blanco. Con la ropa me costó un poco más, sobre todo en la época de rebajas de Asos donde te encuentras vestidos que te gustan más o menos a precio de risa. Pero ya puedo decir que creo que estoy rehabilitada de todas esas compras-impulsivas-incitadas-por-chollos-imprevistos, y aunque no cantaremos victoria todavía, creo que ahora sólo compro cosas que me gustan mucho. Así que me he hecho con un fondo de armario con el que estoy muy contenta y toca explotar. 

¿Habéis oído hablar del proyecto Capsule Wardrobe? No sé quién lo habrá inventado, lo he leído en varios blogs entre los que se encuentra Unfancy que es quizás con la que más identificada me siento en el planteamiento, que no es otro que intentar huir de esa búsqueda constante de cosas nuevas que comprar y disfrutar de lo que ya tenemos. Al fin y al cabo, Capsule Wardrobe no es más que una manera que poner en números esa idea de valorar nuestro armario. 

He solido leer varias variantes, pero al fin y al cabo es elegir cierto número de prendas (36-37) y no salirse de ellas en toda una temporada. Algunas meten los bolsos dentro de ese número, otras no (yo no podría)... Para algunas la temporada dura 3 meses y para otras 6... A veces se da opción de comprar alguna prenda siempre y cuando retires otra, Unfancy por ejemplo sólo la opción de comprar las dos últimas semanas de la temporada mientras vas diseñando la nueva Capsule Wardrobe para la que viene... y así hasta mil variantes (aquí un ejemplo). Pero una idea en común: disfrutar y valorar la ropa que tenemos


Reconozco que a mí me ha dado cierta pereza ponerme a contar prendas, aunque cada vez me molestan más esas que no utilizo. Antes, solía desechar con pena aquellas que no utilizaba durante un par de años, ahora disfruto cada vez que lleno la bolsa de basura. Además me he vuelto tiquismiquis con las calidades de la ropa: No he comprado una chupa hasta que ha podido ser de cuero, me fijo en el porcentaje de lana que tienen los abrigos, tengo jerséis de polyester a los que les he cogido tirria... y sin mencionar el calzado y los bolsos. Pero luego el tiempo me da la razón, no todo envejece igual y ya estamos en una edad que lo que te gustaba un año, también lo hará al siguiente. 

A lo que iba, que me he apuntado a hacer un pseudo Capsule Wardrobe, sin contar las prendas pero teniendo que aguantar hasta el 5 de marzo sin comprar nada, 3 meses me daban cierto pánico. Ahora que pasan los días y no entro en Asos, veo que mi mundo sigue girando igual y que no por ello salgo a la calle menos guapa.  Lo gracioso es que tengo aún más ganas de deshacerme de todo aquello que no me apetece poner y quedarme sólo con lo que realmente me guste. Que digo gustar, adorar. 

Sólo me he permitido un pecado rebajil: un jersey de lana gris de Massimo Dutti Hombre que me ha estado esperando toda la temporada. 97% lana, 3% seda morera. A mitad de precio. 

Ahora, toca jugar con lo que tengo.

¡Besos!

lunes, 24 de noviembre de 2014

Apuntes de Madrid

Vuelvo de mi periplo de cinco días en Madrid y todavía no sé dónde tengo la cabeza, una no suele saber por dónde empezar a normalizar las cosas. Cada vez que voy me parece que viajo a un universo paralelo, ajeno a todo mi mundo pero lleno de personas que quiero en la distancia. Parece mentira los lazos se crean en este 2.0 y se estrechan con algunas cuantas miradas cómplices al año.

Con la ciudad sigo teniendo ese sentimiento de amor/odio. Cuando estoy lejos la echo de menos, pero una vez allí no la aguanto por mucho tiempo. Cada vez que voy me siento más Heidi, echando de menos mis montañas, con una extraña sensación de saber que aunque viviera cien años allí, nunca terminaría de encajar. Me gusta ir sabiendo que tengo un sitio al que volver.

Pero su gente, ay, su gente es otra cosa. Bueno, su gente no, mi gente. Esas personas son las que hacen que me dé pena no estar más cerca, para poder llamarlas y que cualquier domingo fuera igual que el de ayer. Y lo mismo que domingo digo sábado, viernes o jueves, cada día ha tenido sus personas especiales, sus conversaciones añoradas y sus risas que ya echo de menos. Porque lo cierto es que visitar los sitios sin su gente es como bailar de lejos, los paisajes son mucho más bonitos si se intuyen sonrisas.


Me quedo con la magia cotidiana de esos encuentros. Hay tanta gente que veo más a menudo a la que me siento menos unida...

Pero también vuelvo con la maleta llena de souvenirs materiales. Con la idea reafirmada de no comprar por comprar sino por amor del bueno. Una vez un amigo me dijo que parecía de fácil enamorar y el estado en el que ha vuelto mi tarjeta de crédito podría darle la razón, aunque yo sé que en el fondo soy dura de pelar. Los astros se debieron de alinear para día tras día poner en mi camino el abrigo buscado, las cremas perfectas, una fragancia capaz de enamorarme como hacía años que no me pasaba y uno de los bolsos más bonitos del mundo con un 30% de descuento. Si alguien quiere cotillear los nombres propios, se llaman H&M, Kiehl's, Profumum Roma y Malababa.


La siguiente vez tengo que acordarme de llevar una maleta más grande para la vuelta, por mucho que mi habilidad de viajar con cuatro cosas esté cada vez más desarrollada.

Por cierto, también encontré aquello que tanta ilusión me hacía encontrar. Como siempre se dice en estos casos, cuando menos me lo esperaba, donde menos me lo esperaba.


Volveré. Prometido.


¡Besos!



P.D.1: El abrigo de Asos no fue lo esperado, o sí. Lo cierto es que se va a ir de vuelta, pero aprovechando su viaje llegó a casa el vestido más bonito del mundo. Y este se queda.

P.D.2: Me pregunto qué tal habrán andado mis chicas del Pirineo en su viaje a Donosti.

lunes, 13 de octubre de 2014

Marcando estilo

Llevo tiempo dándole vueltas a la cabeza sobre qué es tener un estilo definido. Hoy en día nos vestimos todos tan parecidos que es difícil salir un poco del rebaño establecido. Por eso, he decidido que ha llegado la hora en centrarme en ciertos aspectos de mi armario, aquellos que considero que son mi seña de identidad, y dejar de lado los demás detalles que tampoco me aportan nada.

Por ejemplo: bisutería. He pensado que voy a dejar de mirarla, total para qué, si nunca me pongo nada. No utilizo ni pendientes ni anillos ni pulseras ni collares. Lo asumo, y listo. Nada de perder el tiempo buscando aquellas piezas que podrían ir conmigo.

Mejor me centro en lo que sí es parte de mi identidad. Empecemos:

-Ropa cada vez más básica:


Mi armario cada vez es más liso y ciertos estampados cada vez me dan más pereza. Por eso he decidido centrarme en los básicos, que luego son los que más utilizas y no comprar nada con la idea de "bah, ya me lo pondré alguna vez", por muy barato que esté en Asos. Que las compras sean con convencimiento de causa. Enamoramientos muy gordos o necesidades muy grandes.

Tatuarme eso del menos es más. ¿Si es lo que nos gusta en otras por qué no aplicarlo en nosotras mismas? Si al final siempre terminamos recargando el look sin darnos cuenta.

Tener en cuenta cuáles son mis colores. El gris es Dios. Es mucho más que el nuevo negro. El gris lo es todo. Para acompañarlo me quedo con el rosa, el verde y el crema. Esto no quiere decir que no me ponga nada de otros colores, sino que tengo que tener en cuenta lo que me gusta a la hora de comprar las cosas.


-Complementos, son la clave


Aquí si hay que dejarse guiar completamente por el corazón. Es la misma historia del bolso amarillo que os contaba el otro día, si algo nos gusta mucho, terminaremos usándolo. Si nuestro armario es más bien básico, los complementos lo alegrarán. Creo que ésta es una de mis claves.

Llevo algunos años invirtiendo en zapatos y bolsos. Los compro buenos y bonitos, muy bonitos. Así, ha llegado el día en el que me siento saciada. Tengo los bolsos que me gustaría tener y no siento la necesidad ni la tentación de comprar ningún otro. Hombre, no me importaría que algún Céline o algún Chanel tuviera lugar privilegiado en mi estantería, pero no hay prisa. Como se dice, puede que no estén todos los que son pero sí son todos los que están. Y eso es lo que importa.



-Maquillaje y peluquería


Eyeliner, máscara, colorete y labios rojos. A mis casi treinta ya he encontrado lo que me gusta y no estoy ya para experimentos. Y por supuesto, las uñas bien cuidadas y pintadas.


¿El toque final? Ya que no se me da mal eso de hacer trenzas, trabajarme un poco más el pelo e innovar con mi recién estrenada media melena.



Y esta soy yo. O lo que quiero proyectar al menos.



Besos!

miércoles, 8 de octubre de 2014

Nuestro bolso amarillo

El verano pasado, leí el libro Como ser mujer de Caitlin Moran. Me encantó, me divertí muchísimo con él y aprendí algunas lecciones básicas de la vida. Entre ellas, la necesidad que tiene toda mujer de tener un par de zapatos amarillos, porque sorpesivamente, combinan con todo.

Yo todavía no me he hecho con unos pero hace ya casi tres años que me compré el bolso amarillo fosforito de Cambridge Satchel Company. Tuve muchísimas dudas en tirarme a la piscina o no, parecía ser una moda pasajera, algo de lo que me aburriría en una temporada. Pero aún a sabiendas, me gustaba tanto tanto tanto, que me lo compré, con mis iniciales grabadas, que eso siempre gusta. Y contra todo pronóstico, sigue siendo uno de mis bolsos favoritos.

Aunque a priori pensaba que sería un bolso de lo más veraniego, ha resultado que le saco más partido en invierno con la finalidad de alegrar los looks más tristes. Al hilo de lo que Moran decía en el libro, creo que fue Macarena Gea la que dijo que "como no pega con nada, pega con todo". Y así es.

Otra que debe pensar lo mismo es la gran Jenna Lyons. Porque hoy buscando unas fotos para otra cosa, he descubierto que ella también le ha dado uso al suyo.


Anda que  no mola que mi estilo tenga algo que ver con el suyo.



Besos!

viernes, 29 de agosto de 2014

Cosas que he comprado en verano para utilizar en invierno

Puedo decir orgullosa que estoy dejando a un lado mi época de compradora compulsiva. Mis amigas se reirán, porque siempre están con eso de ¿a ver qué te has comprado ahora? Pero lo cierto es que estoy aprendiendo a contenerme y a comprar cosas que realmente necesito o me gustan mucho mucho.

Así, llevo un par de meses sin hacer el post de los caprichos porque en verano ya hay gastos suficientes como para estar gastando en lo primero que se me antoje, pero aún y todo algo ha caído. Aunque ojo, la mayoría de las compras han sido muy meditadas (no os riáis...).

Empecemos por Asos, por esas rebajas en las que no he podido resistirme pero he actuado con mucha cabeza comprando cosas que amortizaré durante todo el invierno a precio de risa.


El vestido de encaje crudo perfeco que llevo temporadas buscando pero no terminaba de encontrar.



Y un jersey gris todoterreno de algodón del bueno, con una rebaja del 70%. No está mal.

Las siguientes zapatillas tienen sus historia. Me enamoré de ellas en marzo cuando las vi en la tienda & Other Stories de Milán, pero entonces no las necesitaba. En cambio ahora, cuando empecé a la búsqueda de calzado para invierno por los outlets de Hossegor, no hacía más que acordarme de ellas. De lo bonitas que eran y de lo mucho que me gustaron. Al final, ni corta ni perezosa, me dejé de pamplinas y decidí hacerme con ellas aunque tuviera que recorrer el último rincón de Ebay. ¿Por qué conformarme con otras cuando podía tener las zapatillas más bonitas del mundo?



Y para terminar, ¿os acordáis de piña? ¿Esa que os enseñé aquí y la que hasta el propio Amancio clonó después? Pues ha sido mi fiel compañera de batallas. Juntas hemos tenido que escuchar mil y una vez eso de "¿Quién vive en una piña debajo del mar?", pero nosotras felices con nuestro amor. Lo único, que no es por abandonarla gratuitamente pero como que al llegar otoño la tendré que guardar con los vestiditos playeros hasta el año que viene y la tendré que sustituir por algo menos tropical. Al final, como con las zapatillas, ¿por qué hacerme con otra funda cuando ya tenía una fichada que me tenía enamorada desde hace tiempo aunque no me atrevía a comprarla?


¿Infantil? Puede. Pero super mona también.


Besos!!

jueves, 12 de junio de 2014

Pineapplelizada

Parece que vuelvo a la vida, vuelvo a ver la luz del sol, aquí, casi al final del túnel.

Para la vuelta podría haber preparado un post ingenioso, diferente... tanto tiempo sin actualizar me podría cundir para algo. Pero la verdad es que todavía estoy con la cabeza ida, entre pedagogos y palabros en inglés. Muy ida.

Pero bueno, entre tanta historia aburrida ya ha habido algo que se ha colado en mi mente y ha ocupado los rincones que quedaban libre: la piña. Una piña. Piñas everywhere. A mí que no me gusta comerla, ahora viviría entre ellas. Estoy por hacerme un Crusoe, ponerle ojos a una y tenerla aquí de compañía en mis noches de delirio. Pero hasta que llegue ese momento me ha dado por coleccionarlas, a modo de fotos, que no cunda el pánico. Parece que aquella piña que puse en mi vida, no hizo más que abrir la caja de Pandora.



Y suma y sigue... No sé cómo acabará todo esto...


Besos!


lunes, 28 de abril de 2014

Caprichos de abril



1.- Verano con las amigas


La que hemos liado. Mis amigas y yo hemos cogido una sombrilla en la playa de Ondarreta entre todas para este verano. Ahí va a haber más ambiente que en el chiringuito.




2.- Pretty Ballerinas


Desde que empecé a comprar zapatos de más calidad, ando mucho mejor con ellos y cada inicio de temporada no tengo que renovar calzado porque lo del año anterior sigue estando en muy buenas condiciones. Para este año tenía en mente hacerme con unas bailarinas nude/rosa, de esas que van con todo, porque tengo varios pares algo más atrevidos. Y como no he encontrado nada que me convenciera en ninguna otra tienda ni he gastado casi nada en ropa este mes (en Asos me habrán echado de menos), me voy a dar este caprichaco que la madre de una amiga dice que son lo mejor. Y supongo que la Palermo tampoco será tonta.




3.- Jasmin and Henna Fluff-Ease Lush


Mi melena cada vez está más larga y cada día la tengo que mimar más para no terminar siendo una versión morena de Madame Min. Como para ponerme mascarillas en la ducha soy bastante vagota, he decidido probar con ésta pre-lavado de Lush. Ayer la utilicé por primera vez y muy bien. La etiqueta dice que es suficiente con ponértela 20 minutos para notar resultados pero que cuanto más tiempo la tengas mejor. Yo me la puse cuando me levanté y la tuve durante toda la mañana mientras estaba en casa. Luego me lavé el pelo normal y listo, mi pelo quedó mucho más sedoso y brillante. La verdad es que pocas veces me decepcionan los productos de esta casa pero su packaging me sigue dando algo de pereza.




4.- La Palpitante de Chanel


La historia de este rojo viene de lejos, porque creo que es justo el que me falta. Aquí os conté la colección de rojos que tenía pero llevaba tiempo en busca de uno más cereza, algo más claro que 523 Kiss Kiss de Guerlain y un poco más vibrante que el 31 Cambon de Chanel, el punto intermedio exacto entre el rosa y el rojo.

Allá por octubre (creo), estaba viendo yo un capítulo de Hart of Dixie y apareció Lemon en escena con lo que yo creía ser el tono exacto que estaba buscando.


Y empecé a marear a Sarai (aquí su blog), porque es una de las personas que más entiende de estas cosas y mis dudas de maquillaje van a ella directamente. La pobre me empezó a buscar varias opciones, pero todas tenían algo que no me convencían: o eran muy mates, o muy intensos, o muy rojos, o muy rosas. Pobre Sarai.

La cosa quedó olvidada hasta que el otro día descubrí la cuenta de Twitter de la maquilladora de Hart of Dixie, Joni Powell. Joni, suele subir los looks de la serie a su cuenta Instagram, pero en octubre o cuando se grabó aquel episodio no lo hacía todavía. Ni corta ni perezosa le mandé un tweet adjuntando la foto de arriba y preguntándole a ver si se acordaba qué labial había utilizado. Me contestó en seguida super amable pero nombrándome un pintalabios de Chanel que no existe. La pobre se habría liado porque era el nombre de una laca de uñas de la misma casa. Total, que pensé que al menos sería verdad eso de que era Chanel y me puse a investigar. Así di con el tono que por ahora sacia mi búsqueda: La Palpitante.

Como el otro día fue mi cumpleaños, mi abuela me dio dinero diciendo que como no sabía qué regalarme me comprara algo pero que luego se lo enseñara. Pues este será el regalo de mi abuela.




5.- Funda-Piña para el Iphone


Siempre pensé que si algún día llegaba a tener un Iphone me compraría esas fundas tan molonas que no había para los demás móviles. Y mira que no me gusta la piña ni me considero una persona que cae fácilmente en cualquier tendencia, pero ésta tan tropical y veraniega me ha robado el corazón. No sé si me entrará en la mano (aún no ha llegado), pero seguro que si se me cae rebota mil veces antes de que se rompa.



Besos!