lunes, 20 de octubre de 2014

Aún más bonitos

Hace tiempo que creo que en la paredes de mi habitación no entra nada más. Tengo libre la zona de la cama pero aunque antes pensaba que faltaba algo, ahora creo que le da aire al resto de la estancia.

Aún y todo, Pinterest es un sitio peligroso a veces (casi siempre), no hay más que tentaciones por todas partes. Con lo que me gusta a mí Pixar y el cine en general, tampoco que importaría tener más espacio (mucho más) para llenar las paredes de estos pósteres aún más bonitos que los originales.




 (Es el del libro pero para el caso nos sirve igual)







Creo que el de Buscando a Nemo va a terminar siendo mío fijo.


Besos!

jueves, 16 de octubre de 2014

Lectores de temporada

Llevo días dándole vueltas a una idea un poco tonta y es que creo que he descubierto que existen lectores de temporada.

Mi amiga X dice (o decía) que sólo lee en verano. De hecho, ha habido años en los que un libro no finalizado en la época estival le ha estado esperando hasta el julio siguiente. Ahora parece que le ha cogido un poco más el gusto porque el otro día me enumeraba las lecturas que tiene pendientes. Supongo que no se refería a las del verano del 2015.

Anteayer, pululaba la última portada del New Yorker por las redes. Preciosa.


Lo que me hizo pensar que yo leo mucho más en otoño y en invierno. Es como si en verano tuviera más cosas que hacer pero que una vez llegado el frío, pocos planes hay mejores que pasar la tarde con la nariz metida entre páginas.

Esta idea justificaría aquel estrés literario veraniego que os contaba a principios de septiembre (aquí), aquellos disgustos porque no encontraba el libro adecuado. Lo cierto es que ahora mi estantería de las lecturas se encuentra más llena y caótica que nunca, por no hablaros que los libros pendientes casi no me entran en su hueco asignado.



Qué poco me gusta que los títulos queden boca abajo la mayoría de las veces... una que tiene sus manías.

Y como si este montoncito fuera poco, el otro día éste post de Librópatas fue el empujón final para decidir unirme al club de lectura de la librería Garoa (parece que últimamente no salimos de allí y supongo que llamarle librería es quedarme corta), por lo que ahora también he empezado a leer Amor perdurable de Ian McEwan, que es el primer libro que comentaremos. Aún estoy suspirando por Expiación y no sé si no se habrán quedado las expectativas sobre el autor demasiado altas ya para siempre.

Pero volviendo a la tontería que me da vueltas en la cabeza, ¿vosotros leéis la misma cantidad todo el año? ¿Tenéis alguna temporada más fructífera?



Besos!



P.D.: Hablando de libros, Cosas que los nietos debería saber bien, pero no tan maravillosa como esperada. No tiene ningún sentido leerla si de fondo no suena toda la discografía de Eeels. Entonces sí, entonces se disfruta el doble.

lunes, 13 de octubre de 2014

Marcando estilo

Llevo tiempo dándole vueltas a la cabeza sobre qué es tener un estilo definido. Hoy en día nos vestimos todos tan parecidos que es difícil salir un poco del rebaño establecido. Por eso, he decidido que ha llegado la hora en centrarme en ciertos aspectos de mi armario, aquellos que considero que son mi seña de identidad, y dejar de lado los demás detalles que tampoco me aportan nada.

Por ejemplo: bisutería. He pensado que voy a dejar de mirarla, total para qué, si nunca me pongo nada. No utilizo ni pendientes ni anillos ni pulseras ni collares. Lo asumo, y listo. Nada de perder el tiempo buscando aquellas piezas que podrían ir conmigo.

Mejor me centro en lo que sí es parte de mi identidad. Empecemos:

-Ropa cada vez más básica:


Mi armario cada vez es más liso y ciertos estampados cada vez me dan más pereza. Por eso he decidido centrarme en los básicos, que luego son los que más utilizas y no comprar nada con la idea de "bah, ya me lo pondré alguna vez", por muy barato que esté en Asos. Que las compras sean con convencimiento de causa. Enamoramientos muy gordos o necesidades muy grandes.

Tatuarme eso del menos es más. ¿Si es lo que nos gusta en otras por qué no aplicarlo en nosotras mismas? Si al final siempre terminamos recargando el look sin darnos cuenta.

Tener en cuenta cuáles son mis colores. El gris es Dios. Es mucho más que el nuevo negro. El gris lo es todo. Para acompañarlo me quedo con el rosa, el verde y el crema. Esto no quiere decir que no me ponga nada de otros colores, sino que tengo que tener en cuenta lo que me gusta a la hora de comprar las cosas.


-Complementos, son la clave


Aquí si hay que dejarse guiar completamente por el corazón. Es la misma historia del bolso amarillo que os contaba el otro día, si algo nos gusta mucho, terminaremos usándolo. Si nuestro armario es más bien básico, los complementos lo alegrarán. Creo que ésta es una de mis claves.

Llevo algunos años invirtiendo en zapatos y bolsos. Los compro buenos y bonitos, muy bonitos. Así, ha llegado el día en el que me siento saciada. Tengo los bolsos que me gustaría tener y no siento la necesidad ni la tentación de comprar ningún otro. Hombre, no me importaría que algún Céline o algún Chanel tuviera lugar privilegiado en mi estantería, pero no hay prisa. Como se dice, puede que no estén todos los que son pero sí son todos los que están. Y eso es lo que importa.



-Maquillaje y peluquería


Eyeliner, máscara, colorete y labios rojos. A mis casi treinta ya he encontrado lo que me gusta y no estoy ya para experimentos. Y por supuesto, las uñas bien cuidadas y pintadas.


¿El toque final? Ya que no se me da mal eso de hacer trenzas, trabajarme un poco más el pelo e innovar con mi recién estrenada media melena.



Y esta soy yo. O lo que quiero proyectar al menos.



Besos!

jueves, 9 de octubre de 2014

Pensamientos antes de medianoche

A veces pienso que debería de escribir sobre cosas más profundas. Tanto perfume y tanto bolso parece que me atrofia el cerebro y que me da pereza hasta opinar. Siempre he tenido la idea de que una tiene que opinar cuando le preguntan por algo y estar callada mientras esto no ocurra.

Me considero una cabeza bastante bien amueblada, pero aquí estoy, escribiendo sin rumbo sólo por el mero placer de ver lo que va surgiendo, mientras en mi cabeza ronda la idea de que no tengo las suficientes camisetas marineras en el armario. Una idea que me obsesiona últimamente. Ahora que no estudio, que digamos que fuerzo menos la máquina, el cuerpo (o la cabeza) me está empezando a pedir caña. No sé si leer a Dickens en inglés o comprar un librillo de Sudokus diabólicos.

Mañana voy a un recital de poesía, a ver qué me cuentan. Cuando los días se parecen tanto entre ellos, nunca está de más probar cosas nuevas. También estoy leyendo La náusea, aunque no estoy segura de que lo estoy entendiendo del todo. Dice mi hermana que es su libro favorito, pero no sé si fiarme, la pobre nos ha salido un poco rarita. O wannabe de rarita que es aún peor. De vez en cuando consigo que se salte su estricta dieta de documentales rumanos y películas francesas (la Nouvelle Vague no, otra corriente alternativa que mola mil veces más) con alguna recomendación (nadie puede decir que entiende de cine sin haber visto Con Air o La Roca) y disfruta más que un niño de ocho años en una merendola. Si es que esta vida todo es cuestión de ir compensando.

En fin, que habrá que ir pensando qué me pongo mañana para culturizarme. Os dejó con Mr. E, con la excusa del libro, está siendo la banda sonora de estos días. Estoy por llamarle a Linklater, por lo menos que esta vida cotidiana sirva para hacer una película.





Besos!

miércoles, 8 de octubre de 2014

Nuestro bolso amarillo

El verano pasado, leí el libro Como ser mujer de Caitlin Moran. Me encantó, me divertí muchísimo con él y aprendí algunas lecciones básicas de la vida. Entre ellas, la necesidad que tiene toda mujer de tener un par de zapatos amarillos, porque sorpesivamente, combinan con todo.

Yo todavía no me he hecho con unos pero hace ya casi tres años que me compré el bolso amarillo fosforito de Cambridge Satchel Company. Tuve muchísimas dudas en tirarme a la piscina o no, parecía ser una moda pasajera, algo de lo que me aburriría en una temporada. Pero aún a sabiendas, me gustaba tanto tanto tanto, que me lo compré, con mis iniciales grabadas, que eso siempre gusta. Y contra todo pronóstico, sigue siendo uno de mis bolsos favoritos.

Aunque a priori pensaba que sería un bolso de lo más veraniego, ha resultado que le saco más partido en invierno con la finalidad de alegrar los looks más tristes. Al hilo de lo que Moran decía en el libro, creo que fue Macarena Gea la que dijo que "como no pega con nada, pega con todo". Y así es.

Otra que debe pensar lo mismo es la gran Jenna Lyons. Porque hoy buscando unas fotos para otra cosa, he descubierto que ella también le ha dado uso al suyo.


Anda que  no mola que mi estilo tenga algo que ver con el suyo.



Besos!

lunes, 6 de octubre de 2014

El deseo según David Trueba

Así de bonito empezaba el libro que terminé ayer a la noche:


'Saber perder' de David Trueba.

Y hoy todavía estoy pensando en Sylvia y compañía. En cómo estarán, en qué habrá sido de sus vidas después de lo que cuenta la novela. Porque voy a echar de menos entrometerme en sus asuntos, en su historias y en sus penas.

No será fácil sustituirlos, pero habrá que intentarlo.



Besos!

jueves, 2 de octubre de 2014

Cortándome la coleta

Hoy parecía que iba a ser un día como otro cualquiera, hasta que me he metido a la ducha. me he empezado a enjabonar el pelo y de repente me ha dado una pereza horrible. He empezado a pensar en las matas que se me iban a caer ahora el invierno, en lo incómodo que sería secárselo a todo correr en las mañanas más frías, en lo poco que me iba a lucir con bufandas extra largas y en todas las veces que no sabría dónde colocarlo entre tanta capa que llevaría encima.

Por lo que ni corta ni perezosa, al salir de la ducha, me he secado, me he vestido, he cogido las tijeras de la cocina y siguiendo un tutorial de Youtube me he cortado 20cm de coleta. Yo creo que me lo suelo dejar largo pensando ya en el subidón que me va a dar cortármelo por lo sano.

Con la melena larga tenía sentimientos contradictorios, y aunque sé que la echaré de menos, sentía que no era del todo yo con tanta melena al viento. Si es que ya dije que aquella foto de Emma Stone había movido algo en mi interior... Nunca me arrepiento de mis arrebatos peluqueros, y esperemos que esta vez tampoco lo haga. Pero por si acaso, voy a empezar a buscar inspiración, para que no se me olvide el porqué de mis hechos.



Besos!