Mostrando entradas con la etiqueta armario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta armario. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de septiembre de 2017

Reflexiones sobre mi armario

El otro día hice el cambio de armario por la necesidad imperiosa de ver con qué arsenal de ropa con la que cuento para afrontar el frío antes de empezar a planear mis futuras compras. Algunas me llamaron exagerada, me dijeron que aún queda verano. No les quise llamar ilusos pero allá cada cual con sus creencias.

Y yo cada vez creo más en no comprar por comprar, sino en comprar por amor o por necesidad. En llenar el armario de aquellas prendas que me quiten la respiración cuando las vea y me hacen sentir un poco más Diosa cuando me las ponga. En primer lugar estudiar lo que tengo y sus posibilidades, para luego trazar una ruta de futuras adquisiciones.


Sin necesidad de atarme a un Capsule Wardrobe, tener sólo lo que realmente me muero por tener, porque los años me han enseñado que de aquello que me apasionó, no me suelo aburrir. Meter en cajas aquello que no va con la temperatura exterior para que al pasar los meses y vuelva su estación, me haga la misma ilusión del principio. Tener mis colores pero cambiarlos un poco cada temporada para no aburrirme.

Ser exigente y al ver algo que me gusta, pensar por inercia si ya tengo algo parecido y combinaciones varias que le hagan ganar a pulso su privilegiada percha. Perder el tiempo en tiendas online para llegado el momento, hacerme con la mejor opción. Cuidarme, mimarme y perfumarme, tener a mano mi rojo favorito de labios para poder verme siempre resplandeciente. 

En definitiva, tenerlo todo preparado para no saber qué es ese miedo atroz de no tengo nada que ponerme. 

domingo, 30 de julio de 2017

Comprando en julio

Rebajas, esa palabra que tan deseada era hace unos años y que tan poco dice ahora. Puede que mi lista de adquisiciones que venga a continuación indique lo contrario, pero hace ya un tiempo que dejé de volverme loca esperando los días señalados. Atrás quedaron las épocas en los que me hacía con vestidos que tampoco me gustaban tanto en colores que tampoco me favorecían tanto o cuando llenaba el carro de trapos simplemente por el hecho de que tocaba comprar algo. Con lo que me agobia llenar el armario con cosas que no utilizo, creo que he llegado a ese punto en el que compro con cabeza. Toquemos madera para no volver al lado oscuro.

Principalmente, supongo que he aprendido a tener paciencia. En saber justo qué es lo que quiero, pensar en con qué me lo pondría, en si tengo algo parecido en el armario o algo que me sirviera en las mismas ocasiones. Doy tantas vueltas que puede que me termine volviendo loca pero al menos mi bolsillo y mi armario lo agradecerán. Mi modus operandi ha cambiado, quizá gracias a Pinterest, pero ahora compro para cubrir una necesidad, ya sea real o amorosa, pero en mi cabeza sé lo que quiero y lo busco con ahínco hasta encontrar algo que me convenza. 

Este año, estoy especialmente contenta. No voy a decir que hice una lista y que la he seguido a pies juntillas, digamos que identifiqué mis necesidades y que estoy aprendiendo dónde buscar mejor. 

Aquí están:

-Zapatillas blancas: Lo sé, están en todos los lados y justo por eso yo también me di cuenta que era el calzado veraniego que necesitaba porque iba bien con todo mi armario. Aquí donde me veis tan fina, mi pie tiene la anchura del de un hobbit, por lo que he aprendido a ir a Vans de cabeza. Me llegó un vale de Zalando diciendo que me echaban de menos blablabla y lo aproveché para hacerme con unas Vans básicas, blancas y con velcros. Estoy encantada.

-Chanclas: Mucho zueco sueco precioso pero al final termino pasando el verano en chanclas, me ha costado mucho reconocerlo pero así es, soy demasiado comodona. Y ese es el punto donde unas sandalias que antes te parecían feas como las Birkenstock, las terminé probando y son tan cómodas que me enamoré de su belleza interior. El año pasado ya me hice con unas Arizona que no me quité y este año he ido en caza y captura a por el modelo Madrid Eva en blanco. Perfectas para ir a la playa y que de igual que se llenen de arena.

Pero antes de las Birkenstock, el reinado era exclusivamente de las Havaianas y todavía al menos un par tengo que tener. He repetido el modelo gris-plata unas tres veces y como todavía las tengo (aunque tan viejas que me da vergüenza sacarlas a la calle), en Amazon encontré unas salmón-naranja a mitad de precio y me lancé.

-Zapatillas de deporte: Necesitaba renovar mis zapatillas de "hacer deporte" (supongo que no soy la única que es incapaz de ir al gimnasio con las mismas zapatillas que luego utiliza para "vestir"), ya no sé cuantos años tenían y otra vez mirando en Amazon, boom, unas Nike preciosas con un -60% a 40€.


-Jersey de invierno: Llevaba unos días buscando use jersey perfecto de invierno que yo llamo con "estilo nórdico", me había rastreado las rebajas y los outlets de mis tiendas online de cabecera, pero nada. Hasta que ayer, entramos en las rebajas de las Galeries Lafayette a salsear y ahí estaba, con un -70%+-20% por ser ayer. Casi lloro de la emoción. 

Pero quizá lo más gracioso fue cuando el domingo pasado bajé a hacer algunos recados y encontré una de esas tiendas que abren los domingos para los turistas. Entré y encontré (por fin) el cárdigan mostaza que llevo buscando ya no sé ni cuantos años. Cosas del destino.

-Parka de invierno: Porque haciendo honor a la verdad, fue la parka la que casi me hizo llorar de la emoción en Lafayette. Una preciosa para gordita, de un tono ocre que me hará salir del verde militar de siempre. Y sí, con el mismo descuento que el jersey, en un precio de risa. 


Compras pendientes que seguiré buscando con paciencia por si suena la flauta:

-Reloj: Porque tengo dos y ninguno de los dos me convence ahora mismo, al final voy sin nada, cosa que me da mucha pena porque siempre he sido muy de llevar reloj.

-Clutch dorado: Fui de las que sucumbió a aquel clutch tipo neceser que sacó Zara hace unos ¿ocho años?. Lo he utilizado, me ha encantado sacarlo de paseo aún cuando las masas dejaron de hacerlo, siempre que el día necesitara algo de brillantina. Pero ahora el pobre está ya perdiendo lentejuelas por el camino intentando imitar a Pulgarcito, por lo que va siendo hora de buscarle sustituto. Si no aparece nada, amenazo con comprar un retal de terciopelo dorado e intentar hacerme esa maravilla que sacó Acne Studios hace unos años.


Y así, ni vestidos, ni faldas, ni bolsos (ya tengo el más bonito de todos o sea que para qué), ni camisetas... aunque si encuentro alguna camiseta marinera de manga larga no respondo. 

Un abrazo,
Maddalen

domingo, 15 de enero de 2017

El vestido para primavera

Apenas me he pasado por las rebajas, el dinero para ello se me ha ido en ingredientes saludables para mi cuerpo porque de la noche a la mañana decidí que ya tengo edad para empezar a cuidarme a fondo. Aunque no voy a mentir y he ido visitando de reojo las tiendas online a ver si encontraba algún chollo y también me hice con un par de vestidos en esas rebajas tempranas de Asos (que reconozcámoslo aunque duela, ya no es lo que era).

Lo cierto es que hace ya tiempo que pienso muy bien lo que quiero, lo busco a conciencia y si no lo encuentro pues me fastidio. Me he pasado el otoño-invierno buscando mi vestido de terciopelo perfecto y nada, por lo que ahora voy a ir más allá y para primavera lo quiero bordado.


Un vestido bordado bonito, pero bonito de verdad.


domingo, 6 de noviembre de 2016

November Issue

Saltándome octubre, noviembre ya me ha pillado con ganas de estar en casa debajo de la manta. Voy contando los días para que llegue el 25, ese día que será como Navidad para todos los amantes de las Gilmore (gracias a @wayaiu y a @establesb por hacerme sentir acompañada en esta locura). Pero hasta entonces, el mes también tendrá su jugo.


Sigo metalizada 

Por fin me hice con una falta plateada y una amiga le está cogiendo el bajo. Cuando la caída de la tela no es la adecuada, mejor acortar (sí, ya me estoy metiendo en el viejunismo máximo de alabar ciertas caídas). Pero para más inri, ayer cuando volvía de ver ese excepcional partido de Anoeta, me quedé prendada del plumifero plateado que una chica llevaba delante mío y aunque lo de comprar algo de Zara para que todo el mundo lleve lo mismo no me hace mucha gracia, caerá. 


Quiero una taza Gilmore 

Hay que celebrar la vuelta de mis chicas favoritas por todo lo alto y me está picando el gusanillo de customizarme un bonito tazón a la manera más Lorelai posible: Coffee, coffee, coffee. Ya que al final no me lancé con el punto de cruz, a ver si soy capaz de hacer una simple taza.


Boniato y Friends

Pero a falta de lo nuevo de Gilmore, a mí en otoño siempre me da por volver a ver Friends one more time. Llegar de trabajar y ver un par de capítulos a la hora de la cena es mi relaxing cup of café con leche particular. Y este año me siento más Friends que nunca (el otro día haciendo reparto de roles en casa me dijeron que yo tengo que ser Rachel, ahí es nada) porque me ha dado muy fuerte por el boniato, a ver si aprendo a cocinarlo la mitad de bien que mi compi Isa (nuestra particular Monica entre sartenes).


Lluvia, vela y libro

Ando bastante relajada con las lecturas, nada acumulativa. Leí Americanah y me encantó, leí Los Interesantes y me encantó, y ahora estoy con El club de los optimistas incorregibles y aunque todo el mundo lo pone por las nubes, a mí me está costando un poco. Sé que si pongo que estoy pensando en dejarlo alguien me dirá que no lo haga, que insista, por lo que mejor lo hago con silencio y alevosía. Por otra parte, para el club de lectura de este mes de Garoa también le estoy dando a Asamblea Ordinaria, y ése sí, ése me está dejando maravillada. Son pequeños bocados de realidad escritos de la manera más preciosa. 





Signature Scent

Yo, que vendo perfumes y vivo rodeada de ellos, no termino de encontrar el mío propio. Y lo que nunca antes me había pasado, me apetece pasar toda la temporada otoño-invierno rodeada del mismo olor, de eso que le llaman signature scent. Como juego, se me ha ocurrido idear una mezcla de varios para conseguir un resultado que me enamore, pero aún estoy en el proceso de ensayo-error. 


¿Adiós a Dorothy?

Otro asunto que me anda rondando por la cabeza, es el hecho de qué sentido tiene seguir identificándome como @dorothymaia cuando El tocador de Dorothy lo aparqué definitivamente. Pero me da cierta pena el cambio, como si fuera dejar atrás la identidad que tantas cosas buenas me ha dado, tantos amigos y tantas bonitas aventuras. Supongo que una vez con el run-run en la cabeza, terminaré por quitarme la tirita pero... 


No sé cuando, pero volveré.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Ya estoy en otoño

No sé vosotros pero yo ya estoy en otoño. Una tarde libre que tuve esta semana hice el cambio de armario, no sea que el fresquito me pille desprevenida, y ya perdí la esperanza de dormir con la ventana de mi habitación abierta de par en par. El viento del norte hace que me sea un poco más difícil llegar hasta Hunky Dory y abrir su puerta, pero aquí una que hacía bloqueos en balonmano, no se deja amedrentar por dos soplos de aire.

El nuevo curso me dio fuerzas para, por fin, despedir El tocador como se merecía, igual ahora que sólo me queda este frente abierto me da por escribir más pero who knows. Por ahora, me cogido este ratín para ordenar ideas antes de ponerme a elegir en el amplio cartel del Zinemaldia, donde siempre me siento como en la sección de vinos de alguna tienda, no me quiero equivocar pero no suelo saber ni por dónde empezar. Bueno miento, el cuestión de cine algo más de criterio tengo.

Y mientras pienso si prefiero darle al cine latino-americano o al oriental, aquí algunas de las cosas que ocupan mi mente en esta rentree:

Americanah de Chimamanda Ngozi Adiche: Cuando suelen recomendarte tanto un libro, al final es inevitable sentirte algo decepcionado pero ésta está siendo una de esas bellísimas excepciones, puede porque la voz de Chimamanda Ngozi Adiche me suene a una mezcla entre Jeffrey Eugenides y Jhumpa Lahiri. Así es fácil encandilarme.

Una falda: Al hacer cambio de armario me he dado cuenta, necesito una falda, midi, preferiblemente estampada, con corte en A pero tela fluida y en su caso tableada. Las metalizadas me gustan pero tanta exposición a ellas me está generando cierta pereza. El otro día me crucé con una chica que llevaba la falda perfecta y estuve a un pelo de pararla y hacerle la gran pregunta. Pero soy cobarde y no me atreví. Ahora ando a la caza y captura como si de un gamusino se tratara.



A Little Bit of Everything de Dawes: Llevo meses obsesionada con esta canción, pero es tan nostálgica que creo que gracias a la caída de las hojas conseguirá su momento cumbre. Aquí la actuación que no sé por qué, casi me saca la lágrima.

Grace & Frankie: O lo que es lo mismo, Jane Fonda y Lily Tomlin, me han embaucado de tal manera que cada día necesito mi dosis de su deliciosa serie. Aún ando sólo por la primera temporada pero ya ando con dosificaciones.



Florencia: De allí volvimos el domingo y a allí queremos volver a toda costa. Italia cada vez que voy me muestra cuáles son esas razones por las que siempre digo que es mi país favorito. Florencia estaba tan bella como la recordaba y eso es mucho decir.

Un perfume para otoño: Ahora mismo, el nardo especiado de Nuit de Tubereuse, esa maravilla de Bertrand Duchafour para L'Artisan Perfumeur. Dure lo que dure el enamoramiento.

Una ensalada: La que se ha vuelto mi favorita este verano y promete serlo durante mucho tiempo: Lechuga, tomate, aguacate, atún, espárragos trigueros y germinados de cebolla. Espectacular.

La alegría de haber comprado bien en el pasado: Cada vez le doy más vueltas a las cosas que necesito y quiero, pero eso me está llevando a tener un armario en el que todo me gusta y todo me apetece ponerme. Ahora me alegro de cuando pedí por Reyes el Irati de Zubi, me he re-enamorado de un reloj Michael Kors de carey que compré hace unos cuatro años, una sudadera de H&M que Paquirrín tiene la misma pero a mí me siguen encantando sus grandes flores o las Nike Air Max negras que me customicé que amenazar con ser el calzado del invierno una vez más.

Irati de turismo en Florencia

Seguiremos informando.



domingo, 28 de agosto de 2016

Casi septiembre

Tres días y empezamos septiembre. Siempre tuvo algo de perezoso y de ilusionante. Agenda nueva, cuadernos nuevos y la posibilidad de escribir cosas diferentes en ellos.

Ahora no es tan punto y aparte. Es más un punto y seguido. Pero un punto al fin y al cabo. Un mes, en el que poder lanzarte con alguna aventurilla pendiente, de volver a algún lugar común olvidado y de ver caer las hojas sin pena.

Así, por fin me he lanzado con Crimen y Castigo, una de las pocas cosas que dejé pendiente de la lista de cosas que hacer antes de los 30. En esta nueva vida que empezó el septiembre pasado, tengo la suerte de desayunar leyendo y es entonces, cuando mi cabeza más disfruta de la mejor literatura. El resto del día, suelo ir perdiendo facultades.

También he empezado The Wire, por fin, y no confirmaré ni desmentiré el hecho de que Idris Elba haya tenido algo que ver con mi decisión. Al fin y al cabo, sobraban los motivos para verla.

Tengo pensado volver al punto de cruz, porque de pequeña me encantaba y lo dejé al ver que no tenía sitio ni ganas para colgar en la pared tanto abecedario enmarcado. Pero ahora, Pinterest y @aribradshaw me han puesto los dientes largos por lo que en cuanto esta maldita tendinitis me dé un poco de tregua, empezaré a cruzar puntos con un poco más de gusto estético que a los doce.

1-Futura obra de arte mía. 
2-Parka de J.Crew que no me importaría que mi adorada Jenna me regalara. 
3-Modelo Aplausos de Papiroga, éstas u otras, pero caerán.
4-¿Clubmaster negras? Seguramente sí.


La parka perfecta, unas clubmaster, botas negras, unos pendientes de Papiroga... la cuesta de septiembre promete ser digna de mención. Pero qué vida tan privilegiada la mía cuando la duda principal es si comprar un abrigo de invierno o aprovechar para una gafas de sol. Por suerte, soy consciente de que cada día voy andando por la Concha a trabajar. Que eso no se me olvide nunca.

Y disfrutar de cada septiembre tampoco.


P.D.: Acordarme de escuchar a Roy Orbison de vez en cuando.



jueves, 7 de julio de 2016

Cosas de julio

Al lío:


Falda de tul

Oh sí, por fin voy a cumplir mi sueño e iré con una de esas voluminosas (siete capas, ahí es nada) faldas de tul a la boda de mi amiga I. Con tanta boda informal, jardinera, a una se le olvida el dress-code y termina dejándolo todo para el último momento. Por lo que si Aliexpress no tarda demasiado, me veré cual Carrie Bradshaw por las montañas navarras.



Vestido de lunares

Vuelve el verano y vuelvo a obsesionarme por este vestido de Sienna Miller. Ya no sé ni cuantos años llevo a la búsqueda del vestido de lunares perfecto, ¿es que no registras mis búsquedas, Asos? En fin, que parece ser que este año tampoco será, pero prometo no bajar la guardia.



Ombre Bob

Me lo apunto como nombre artístico si alguna vez empiezo la carrera en solitario de algo. Pero por ahora sigue siendo mi "ser o no ser". Allí lancé por octubre a decolorarme un poco la melena, esa clase de crisis que te da cuando te descubres la primera cana, y ahora estoy a punto de repetir faena. ¿Mi musa? Sólo podía ser alguien con las cejas tan negras como yo.



Team Marvel

Le estamos dando muy fuerte en casa estos últimos días. Han caído ya X-Men: Apocalipsis, Captain America: Civil War y Ant-Man. Y sí, las tenía todas vistas pero ¿acaso importa? Marvel está acertando de pleno eligiendo a quién deja hacer una película con sus personajes.


Pero llegan ya...

Así, por de pronto, tres títulos que apetece mucho ver por diferentes razones: La leyenda de Tarzán, Jason Bourne (!!!) y el Escuadrón Suicida (última oportunidad para DC Comics).



Beigbeder

¿Qué había hecho yo con mi vida sin leer a este señor hasta ahora? En fin, que me ha encantado su El amor dura tres años, me he reído y me he emocionado, mucho, y ahora estoy haciendo tiempo para no darme un atracón con todo lo que ha publicado e ir poco a poco disfrutando cada bocado.


Pero sigo buscando...

Lecturas. Estoy en una pequeña crisis literaria parecida a no tengo nada que ponerme en el armario. Pero con libros y en la mesilla. Tú no eres como otras madres me está gustando mucho, pero voy lento, y en mi pila de libros pendientes hay muchos que quiero leer pero ahora mismo no me apasionan. Por lo que se aceptan recomendaciones.


Lou y Will

Sí, soy de esas que cayó rendida a Yo antes de ti, y diré que fui bastante indie porque lo leí antes de que se volviera el fenómeno que fue, porque llevaba unos años siguiendo la estela de Jojo Moyes. Y ahora está en los cines y me debato en el querer ver la película y no, porque sé que me va a gustar pero también sé que me va a dejar trastocada. A todo esto, en Hunky Dory Laboratory tenemos ese perfume que Will le asigna a Lou, fue el final perfecto cuando lo leí y pensé que no podía acertado más con la elección.



Qué bonita piel tienes

Pues sí, pero me la cuido mucho. Y ahora llevo un tiempo yonqui perdido con la Miracle Cleanser de Aurelia. ¿Qué no la conocéis? Pues en la tienda la estamos vendiendo como churros, porque simplemente es lo más.


Atardeceres

Ahí ando colecciona que te colecciona. Este verano es el primero que pasa viviendo junto al mar y me prometí a mí misma que disfrutaría todos los que pudiera. Y así ando, los podéis ver en mi Instagram y en el de @hunkydorylab.



Me da que este verano va a dar mucho de sí...


martes, 17 de mayo de 2016

Febrero, marzo, abril, mayo...

Long, long time ago, I can still remember... es el inicio de una de mis canciones favoritas pero podría ser la introducción a este post que tanto ha tardado en llegar. Podría contar las excusas de siempre o podría decir que simplemente no me apetecía asomarme a esta ventana. No sé, quizá trabaje demasiado (gracias a los clientes de Hunky Dory Laboratory), quizá me haya vuelto más perezosa... realmente no importa. Por lo que he decidido romper la inercia con un post rapidito, con todas las cosas bonitas que han estado pululando por mi mente los últimos meses.

-The Good Wife, ese gran adios, a esa gran mujer, a esos grandes personajes y a esos maravillosos guiones. Se dice que ya está confirmado un spin-off de Diane Lockhart, si alguien puede seguir estando a la altura es ella.

-Cortinas estampadas con hojas de palmeras con una tela que compré online en una tienda que no sé ni cómo encontré. Al final, le he dicho a una amiga que me las cosa, porque a este ritmo, se me terminaba el verano y yo sin estampado tropical.


-Glitter en mis pies en forma de Birkenstock. Me lancé a por ellas y ya las he estrenado, se sigue confirmando mi teoría de que cuando algo te gusta mucho mucho, siempre te los pones mucho mucho también.

-Libros, cómo no. La Hondonada de Jhumpa Lahiri y El bar de las grandes esperanzas de J.R. Moehringer. De esas historias que se han quedado conmigo.

-No está bien que tenga favoritismos entre mis niños pero Douro de Penhaligon's, esa fragancia cítrica, seca y refrescante, que me alivia hasta los dolores de cabeza.

-Esta falda. En serio, está hecha para mí.


-Capitan America: Civil War (terminé la película muy muy arriba), El puente de los espías (soy cero de Spielberg+Hanks pero cosas que pasan), Locke... y algún título más. He vuelto a ver películas como antaño, como cuando iba al videoclub, eligiéndolas por cartel y sinopsis. Nada de pasar una hora sopesando pros y contras de 100 opciones diferentes para que luego la elegida no supere las expectativas.

-El producto estrella de la temporada: la Miracle Cleanser de Aurelia. Crea adicción. Sin más.


No prometeré volver pronto porque no sé, puede que no, o puede que mañana.

Un abrazo.

martes, 31 de marzo de 2015

Mi cabeza estos días

Es difícil escribir cuando sólo tienes una cosa en la cabeza y esa cosa la quieres mantener en secreto al menos unas semanas más. Bueno, quien dice en secreto dice sin publicarlo a los cuatro vientos pero sí.

Por lo que me cuesta escribir. Me cuesta encontrar temas que os puedan interesar, aunque luego me pongo a pensar un rato y ¿qué es este blog si no un cúmulo de ideas tontas que se me ocurren?

Ayer en Kafe Botanika vía mi Instagram

Estos días he leído La trama nupcial y mira que me lo habían dicho pero qué bonito. Cada día miro por la ventana y saco el brazo para saber si la primavera realmente ha llegado, porque tengo unas ganas tremendas de cambiar de armario y aún no me atrevo. Eso del Capsule Wardrobe no se hizo para estas tierras del norte. Aunque es cierto que llevo casi tres meses sin comprar nada de ropa y valorando lo que tengo. Eso sí, tengo de camino las zapatillas más bonitas del mundo, que al final me di el capricho cumpleañero adelantado y me customicé unas a mi gusto en la página de Nike.

El otro día vi Moneyball y me di cuenta que yo hago algo parecido para jugar al Comunio, no me va mal, he llegado al descanso liguero como lideresa, a ver si duro. Aunque también me fijé en lo guapo que seguía estando Brad Pitt en 2011 y en todos los años que han pasado desde que a los doce me compré una biografía suya por 595 pesetas, un desembolso muy desorbitado para aquel entonces.

Y tampoco puedo parar de escuchar la canción que le canta su hija y sentirme otra vez aquella niña de doce años que volvió a casa emocionada con su libro.


Pero bueno, que pronto cumplo 30 y lo cierto es que me siento bastante privilegiada en este momento. Lo dicho, ya lo publicaré a los cuatro vientos.


¡Besos!




P.D.: Y si queréis más...

...de cuando hablé sobre libros malos y buenos.
...de cuando me indigné con los "te quiero"s baratos.
...de cuando en enero también me puse a ordenar mis ideas.

jueves, 29 de enero de 2015

Ordenando ideas

No tener tiempo de escribir. O lo que es peor, no tener tiempo de pensar sobre lo que me apetece escribir. Y así, claro, no hay manera de pasearse por aquí. Leer es lo que me mantiene las ideas ordenadas, aunque en el hábito sigo igual de anárquica y el lunes empecé con También esto pasará de Milena Busquets sin haber acabado ninguno de los que están en progreso. Ya no aguantaba más sin probar en mis propias carnes la que parece a ser la nueva revelación literaria. Y qué bonito todo por ahora.

Hace una semana mi rutina cambió y poco a poco me voy acostumbrando a los nuevos ritmos. La buena noticia es que aún sigo tomando mi super-zumo mañanero, vamos, que no me ha vencido la pereza y limpiar la licuadora cada vez es menos tedioso. La receta ha ido variando pero la definitiva por ahora es 3 zanahorias, 1 manzana, medio limón y un trocito de jengibre. Sorprendentemente, cada vez disfruto más esos minutos de silencio cuando parece que aún nadie se ha puesto en marcha.



Sigo fiel a mi armario, resistiéndome a comprar nada hasta que llegue el 5 de marzo. Cada una tiene sus pequeñas metas y sus retos cotidianos de superación. No ha habido demasiadas tentaciones para saltarme la restricción. Quizá un abrigo de estampado de leopardo en rojo que vi el otro día... pero rectifiqué a tiempo pensando en que estoy a un par de prendas de ir vestida de leopardo todos los días y tampoco es plan. Esto de no comprar y ser más austera con mi armario, está consiguiendo que quiera vaciarlo aún más y tirar la mitad a la basura. Una vez que te metes en esta vorágine de menos es más, te atrapa del todo. Cada vez me agobia más el hecho de poseer tantas cosas y en mi armario no iba a ser excepción. Ahora, qué ganas de sacar del baúl de los recuerdos todos los vestidos veraniegos que guardé en otoño. Qué cerca y qué lejos.

Como veis, ando con un popurrí de ideas que poco a poco se van asentando. A mi mente le tengo que dar un poco más de tiempo para que se me acostumbre a tener tantos frentes abiertos y no morir en el intento. Esto de escribir siempre tuvo un lado muy terapéutico. Lo escrito, ahí se queda, parece que hasta ordenado.


Un beso,